Venimos de cuna de herreros, manchegos de nacimiento y mallorquines de adopción. Llevamos en Mallorca 42 años. Emigrantes de Castilla La Mancha, por tradición de cuatro generaciones de forjadores, conociendo las herramientas básicas para el arte de la forja.
Hoy todo ha cambiado, desde la soldadura hasta la forma de trabajar, nosotros seguimos utilizando la fragua con el carbón, como siempre. El carbón vegetal nos permite alcanzar las temperaturas perfectas para trabajar el hierro y conseguir texturas y acabados únicos.
La fragua tradicional es el corazón de nuestro taller. El sonido del fuelle, el calor del carbón al rojo vivo y el golpe del martillo sobre el yunque son la banda sonora de nuestro oficio. Un legado que nos honra mantener vivo.







